Una lectura atenta antes de firmar evita la mayoría de los conflictos posteriores. Estos son los puntos que revisamos siempre.
La mayoría de los litigios civiles nacen de contratos redactados con prisa. Un texto ambiguo genera interpretaciones distintas y, cuando surge el desacuerdo, resolverlo cuesta mucho más que haberlo previsto.
Antes de firmar conviene comprobar quién se obliga exactamente, qué prestación se compromete, en qué plazo y con qué consecuencias en caso de incumplimiento. También importa saber qué tribunales resolverán una eventual discrepancia.
Las cláusulas de penalización y las de resolución anticipada merecen una lectura especialmente detenida, porque determinan el coste real de salir del contrato si las circunstancias cambian.
Revisar un contrato antes de firmarlo es siempre más económico que reclamar después. Si tienen dudas sobre un documento, podemos revisarlo y señalarles los puntos que conviene negociar.