El plazo para reclamar frente a un despido es muy breve. Explicamos cómo se cuenta y qué conviene preparar desde el primer día.
Cuando una persona recibe una carta de despido, el tiempo pasa a ser un factor decisivo. La ley concede un plazo muy corto para reaccionar y, si se agota, la reclamación deja de ser posible aunque el despido fuera improcedente.
Por eso recomendamos revisar la carta el mismo día en que se recibe. En ese documento constan la fecha de efectos y los motivos alegados por la empresa, y ambos elementos condicionan la estrategia posterior.
Antes de la vista judicial existe una fase previa de conciliación. Muchos asuntos se cierran ahí con un acuerdo económico, lo que evita meses de espera y reduce la incertidumbre para las dos partes.
Nuestra recomendación es sencilla: reúnan la carta de despido, las últimas nóminas y el contrato, y consulten cuanto antes. Con esa documentación podemos valorar el caso y explicarles con claridad qué opciones tienen.